El maridaje de la cerveza con la comida

Quien más quien menos, sabe o tiene, como poco, una vaga idea de qué vino se bebe con qué comida, y suele tomarse un tinto con la carne, o un blanco con el pescado. Pero la otra gran bebida alcohólica de baja graduación parece menos casadera. Muchos son los que se declaran amantes o, como poco, aficionados a la cerveza y pocos a los que se les ocurre combinarla con la comida de modo que el disfrute de una y de otra aumente con la mezcla.

Tal vez la fuerza de la costumbre, que nos hace pedir siempre “¡Una de bravas!” cuando nos refrescamos con la cervecita no nos haya dejado darnos cuenta de que tenemos a nuestra disposición infinidad de combinaciones de líquido y sólido, como vamos a ver en alguno de los siguientes ejemplos.

Ejemplos de maridaje de comida con cerveza

Para que no se pierdan: en lo que se refiere al maridaje, el equivalente al vino blanco es una cerveza lager y al tinto, una ale. En los postres, frutales y bock.

Disfrutemos, por poner un ejemplo, de una barbacoa con los amigos. Las cervezas que mejor se disfrutarán son las de mediano a gran cuerpo, y amargor fuerte, que equilibren el sabor fuerte de la carne. Éste es el caso de las ahumadas, steam, pale ale o porter. Si lo que comemos es la potente comida china, equilibrémosla con las doradas, amber lager o incluso cerveza china, todas ellas ricas en malta. Un clásico que se suele acompañar de esta bebida es la pizza, que disfrutaremos más si es rubia, brown ale o de malta seca.

Pasemos a un plato más ligero y también combinable con la cerveza: el pescado. Al igual que con el vino, la comida sueva se riega con bebida ligera, condición que cumple la cerveza de trigo, la seca o la pilsner. El pescado más fuerte requiere cerveza más potente, como ocurre, por ejemplo con el salmón ahumado, que se puede acompañar de steam, amber de malta, ale, o porter seco.

De regreso a la carne, pero aún con comidas ligeras, nos encontramos el pollo, que se combina muy bien lager o cualquier cerveza clara. En cuanto a la carne de res, cordero o caza, comámosla con cualquier cerveza amarga inglesa o, si acaso, una porter.

¿Y los postres? Pues, si son frutas nos “piden” una lambic, mientras que si hablamos de dulces, lo mejor es bebernos cervezas belgas oscuras, stouts o scotch ales. Todas ellas bebidas cremosas y con un punto dulce.

En todo caso, cuando hablamos de cerveza, esta sólo es de 2 clases: la que nos gusta y la que no. Es sólo que, si el maridaje es el correcto, alguna de la que no nos gusta puede cambiar de clasificación muy fácilmente.

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