Prevenir el envejecimiento prematuro

Por todos es sabido que la piel es el órgano más extenso del cuerpo y el que más se renueva gracias a la reposición celular, pero también es uno de los que más sufren las agresiones externas y la falta de cuidado por parte del individuo. Muchas personas creen que con sólo la limpieza y la hidratación es suficiente, pero la salud, belleza y juventud de la piel necesitan de otros hábitos para lucir lustrosa y tersa, entre ellos la alimentación es uno de los más necesarios para combatir los antirradicales libres, causantes del envejecimiento no sólo de la piel, sino también del resto del organismo.

El cuerpo humano es una complicada máquina que precisa de complejos procesos para mantenerse vivo y renovarse continuamente. Estas funciones necesarias dejan a su vez residuos que pueden ser peligrosos y condicionar la apariencia y el funcionamiento correcto del organismo. Además de estas condiciones internas, las agresiones externas que provienen de diferentes frentes (por ejemplo, la atmósfera misma, que contiene elementos nocivos como aluminio, plomo, cadmio, mercurio, nitratos, radiación y pesticidas) acrecientan el desgaste del cuerpo, produciendo un envejecimiento a marchas forzadas. Estas toxinas o radicales libres, que también se depositan por la acción de los productos de higiene, alimentos con aditivos, incluso el agua, si no se eliminan se depositan en forma de residuos en todos los tejidos del cuerpo, ya sean huesos, músculos, cerebro y demás órganos internos.

El cuerpo posee ciertas defensas ante estos radicales llamadas enzimas antioxidantes, pero muchas veces no son suficientes; de ahí radica la importancia de ayudar al organismo a prevenir el envejecimiento a través del consumo de antioxidantes, que provienen principalmente de alimentos ricos en vitaminas A, B, C y E, así como el betacaroteno y diferentes minerales como el selenio, aminoácidos esenciales, la queratina y la enzima Q 10. Para que el cuerpo pueda nutrirse de todos estos elementos, principalmente se aconseja beber siempre agua embotellada y filtrada, y si se tiene que beber del grifo es preferible dejarla correr un par de minutos antes de consumirla, ya que así se eliminarán la mayoría de residuos que contienen las tuberías.

Asimismo, lo más idóneo es elegir siempre frutas y verduras de origen biológico, que hayan sido tratadas lo menos posible para evitar elementos dañinos. En el caso de que esto no nos sea posible, es preferible comprar sólo aquellas que se puedan pelar, pues en la cáscara se encuentran la mayoría de toxinas, y lavarlas preferiblemente con vinagre. También hay que evitar a toda costa la comida envasada en aluminio, así como alimentos de consumo instantáneo que poseen muchos aditivos para poder prepararse de esta forma, como el café. No se deben usar productos con aerosol, como lacas y desodorantes, pues contribuyen a ensuciar la atmósfera, ni realizar ejercicio o caminar por calles donde exista mucho tráfico, ya que el humo y el monóxido de carbono son especialmente dañinos y aceleran el proceso de envejecimiento. Por supuesto, dejar el tabaco radicalmente, pues es uno de los productos más dañinos que se pueden consumir, tanto a nivel interno (problemas cardíacos y pulmonares, cáncer) y externo (envejecimiento de la piel, arrugas, sequedad). Tampoco hay que abusar de las comidas a bases de fritos, mucho menos si el aceite está recalentado o quemado, ya que éste contiene elementos cancerígenos que actúan directamente atacando el núcleo de las células, impidiendo que se renueven con normalidad.

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